debemos procurar estar a la vanguardia del proceso de transformación que tanto esperan la región y el país

 

Auditorio Luis Santander Benavides, enero 1 de 2018

 

Es mi deber empezar agradeciendo el contundente apoyo recibido en el proceso democrático de elección realizado el 11 de octubre del año 2017, donde 9 de cada 10 electores, tanto estudiantes como profesores, decidieron con su voto respaldar una propuesta basada en la construcción colectiva, bajo los principios de defensa de la Universidad Pública, su autonomía y su democracia; el compromiso con la paz con justicia social, la inclusión, el pluralismo, el respeto por la diversidad y el fortalecimiento del paradigma Universidad, región e investigación.

 

Ser elegido con la votación más alta en la historia de nuestra Universidad es un verdadero honor, pero por supuesto también implica una enorme responsabilidad, que la asumiremos, así en plural, con el máximo esmero y dedicación, para no defraudar la confianza depositada en nuestra propuesta. Gracias comunidad universitaria, este respaldo no me confiere sino más responsabilidades, fundamentalmente la de coordinar el trabajo colectivo dirigido a construir, día a día, una mejor Universidad.

 

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Acto de posesión de Autoridades Académicas y Administrativas de la Universidad de Nariño. Enero 1 de 2018.

 

Para continuar, considero que es propicio el momento para recordar que en los diálogos que tuve la oportunidad de sostener en cada una de las facultades, fui reiterativo en reconocer las enormes dificultades que padece todo el sistema universitario estatal en nuestro país, especialmente en materia financiera, pero que no por ello iba a promover mensajes de desesperanza, jamás lo he hecho en mi ya larga permanencia en la Institución y espero no hacerlo jamás. Siempre se ha dicho que las universidades públicas somos reflejo de la sociedad y del país, y a propósito de la esperanza, me parece oportuno compartir algunas frases de William Ospina en su libro “De la Habana a la Paz” que en buena hora llegó a mis manos.

 

En esta obra todo es interesante y merece un análisis sereno y profundo, hoy quiero transcribir un fragmento que creo es pertinente compartirlo con ustedes:  “hace poco en una universidad del país, una joven me dijo que no veía motivos para tener esperanzas en Colombia, que no advertía ante sí más que un país desgarrado y un futuro imposible. Le respondí con sinceridad que el futuro de Colombia es esperanzador e incluso magnífico.  Decirlo suena a ilusión o a burla, en estos tiempos de extrema desconfianza, de creciente desesperación, pero yo solo veo motivos para confiar en Colombia, uno de los países más llenos de vitalidad que puedan encontrarse, es un país rebelde, insumiso, abundante en individualidades poderosas, rico en recursos naturales, rico en etnias, en lenguas, en culturas. Alguien responderá que esa vitalidad la gastamos en agresividad, esa rebeldía en terror, esa insumisión en delincuencia, esa individualidad en egoísmo; que esos recursos naturales estimulan la rapacidad y el conflicto; que nos agobian el racismo, la incomunicación y la intolerancia.

 

Yo me apresuro a responder que es la falta de una dirigencia adecuada al país y de una ciudadanía comprometida con él, lo que convierte tantas cosas positivas en defectos y en problemas. Bastarán unas cuantas ideas renovadoras, una nueva dirigencia empeñada en echarlas a andar y una comunidad comprometida con ellas, para que toda la vitalidad de Colombia deje de resolverse en colisiones interpersonales y se convierta en impulso transformador, para que la rebeldía se manifieste en carácter y criterio, para que la insumisión se resuelva en orgullo y dignidad, para que el individualismo se transforme en originalidad, para que aprovechemos ejemplarmente la abundancia de nuestros recursos en función del planeta y del futuro, para que este conflictivo mestizaje se revele como un escenario de diálogos fecundos entre tradiciones diversas, para que la pluralidad de las lenguas y de culturas hechice al mundo con las riquezas de sus matices y con la vibración de sus ritmos”

 

Con todo lo arriesgado que puede ser, permítanme hacer un paralelo entre este escrito que describe lo que el país es y lo maravilloso que puede llegar a ser, con lo que creo es nuestra Universidad y lo imponente que podría llegar a ser:

En nuestra Universidad también he escuchado voces de desesperanza, que siempre he refutado, pues aun reconociendo las dificultades, también veo un futuro esperanzador e incluso magnífico: la Alma Máter de los nariñenses tiene historia y en ella encontramos en abundancia vitalidad, rebeldía, insumisión, individualidades poderosas, riqueza en cultura y diversidad y sin lugar a dudas el talento humano mejor cualificado en esta estratégica esquina de Colombia. A lo largo de 113 años de historia se ha probado su capacidad para superar adversidades y su compromiso con la sociedad y el reclamo de sus justas aspiraciones.

 

También se podrá responder que la individualidad la convertimos en egoísmo, la vitalidad en agresividad, la rebeldía en intolerancia, que hay exclusión e incomunicación. Nos corresponde entonces transformar la individualidad en originalidad, erudición y creatividad que sumen en la consolidación de anhelos colectivos, la rebeldía en carácter y criterio, la insumisión en dignidad y que el conflicto y la diversidad se muestren como un escenario fértil para el diálogo fecundo entre pensamientos diversos; para que nuestra pluralidad sea una guía y ejemplo para la sociedad. En resumen, no debemos conformarnos con ser reflejo del país, debemos procurar estar a la vanguardia del proceso de transformación que tanto esperan la región y el país.

 

Por todo esto, la invitación es sencilla y clara: trabajemos todos y todas, con el máximo compromiso para cumplir nuestra ineludible obligación de mejorar, fundamentalmente en lo académico, apropiémonos de nuestro PEI,  procuraremos su desarrollo paulatino y sostenido, que se vea y se sienta el trabajo interdisciplinario para abordar el conocimiento y los saberes desde su complejidad, la cual hoy por hoy no es posible encarar desde la perspectiva unidisciplinar. Igualmente debemos avanzar en la transición hacia una universidad de investigación y de posgrados y así vincularnos de modo más estrecho con nuestro entorno social, económico, ambiental y cultural, para proponer desde la academia las soluciones a problemas crónicos que históricamente han golpeado a la región.

 

Somos conscientes del tamaño de este reto, que por cierto está consignado de manera explícita en nuestro PEI, que nos pide fortalecer nuestra democracia universitaria y al mismo tiempo nos conmina a abandonar muchas practicas convencionales, válidas en un momento de la historia de la educación superior, pero que hoy carecen de sentido, ese abandono nos conlleva a desaprender, proceso bastante difícil, en virtud del temor connatural a los seres humanos para desenvolverse en nuevos escenarios, con situaciones lógicamente nuevas. Por supuesto que entendemos que ello suceda, pero entre todos, unos a otros, con toda la generosidad,  nos convenceremos de la imperiosa necesidad de modificar algunas maneras con las que hemos venido asumiendo el proceso educativo. Creo que no hay mayor discusión, es imposible desconocer que la educación es muy distinta en la contemporaneidad y quien no cambie está condenado a anclarse en el pasado y por ende indefectiblemente perderá vigencia.

 

Recordemos que en nuestro PEI está expresamente indicado que “los programas académicos se caracterizarán por: la contextualización, la pertinencia, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, como atributos de la flexibilidad curricular. Los mismos se proyectarán hacia el reconocimiento y la movilidad nacional e internacional de estudiantes y profesores. La pertinencia académica se entiende como la búsqueda de la excelencia, que vincula a la Universidad con un proyecto democrático de transformación social y natural y en permanente intercambio científico y cultural.

 

Por su parte, la flexibilidad se concibe como la propiedad inherente al currículo, el cual ofrece al estudiante la posibilidad de relacionarse con el entorno natural, social, político, cultural y económico de la región y acercarse al mundo dinámico de las ciencias y la tecnología. Pertinencia y flexibilidad son la base para fortalecer la creación y la sostenibilidad de grupos de investigación interdisciplinares que soporten la formación profesional y promuevan la solución de los problemas del entorno. Conviene precisar que el concepto de flexibilidad se asume de manera integral y en el marco de la rigurosidad académica y científica; viabiliza la articulación entre la academia, la administración, la sociedad y la organización de los proyectos educativos por programa, de acuerdo con los diferentes modos de producción del conocimiento y de las transformaciones culturales del medio. Bajo estos criterios, la organización curricular del pregrado y postgrado se adaptará a las necesidades de formación, en cada una de las áreas de las ciencias, las humanidades, la filosofía, las artes, dando posibilidades a las múltiples estructuras curriculares y enfoques pedagógicos”.

 

Como vemos está claro que estas transformaciones no son optativas, no son una posibilidad, son mandatos de PEI, el cual fue construido de manera democrática, es un mandato que compromete a estudiantes, directivos, profesores, empleados y trabajadores. Obviamente, esto implica romper convencionalismos, caracterizados por el privilegio del trabajo disciplinar y, sin ánimo de herir susceptibilidades, con ciertos rasgos feudales, circunstancias que hacen que la tarea se vuelva más difícil, pero insisto, no hay opción debemos avanzar en el fortalecimiento del PEI. He aquí no solo una, sino cientos de ideas renovadoras para asumir el compromiso colectivo de transformar la academia en nuestra Universidad. Sin el compromiso de los estamentos universitarios, sería una quimera avanzar en el fortalecimiento de los principios y fundamentos del PEI.

 

Ahora bien, desconocer que pese a las dificultades, la Universidad de Nariño ha avanzado, sería una apreciación equivocada e injusta, sin arrogancia, pero también dejando la modestia a un lado, estoy convencido de que las universidades afincadas en nuestro Departamento quieren parecerse a la de Nariño, así como los colegios públicos y privados quieren parecerse a nuestro Liceo. Así que manos a la obra, entre todas y todos seguiremos nutriendo las ideas innovadoras, la dirigencia estará siempre empeñada en concretarlas y la comunidad estará firme y decididamente comprometida con ellas, esa será la más clara respuesta a la sociedad a quien nos debemos.

 

Si nuestra tarea primordial es avanzar en lo académico, no admite más plazos la organización administrativa para que se cumpla la vieja aspiración de contar con una administración que le de soporte y apoyo a la academia, no puedo, ni debo, ni he pretendido desconocer que la carga administrativa es pesada y hace lentos los procesos, pero también sabemos que organizar la administración de la mejor manera, el problema se debe abordar de forma estructural, con medidas que van mucho más allá de cambiar funcionarios y estatutos, se requiere fomentar la cultura de la planificación y la autorregulación, se necesitan procesos claros, simples y descentralizados, un sistema de información robusto y confiable, mucha pedagogía y formalización de la planta de personal, tema al que me voy a referir más adelante, entre los principales factores que nos posibiliten disponer de una administración, ágil, eficiente, oportuna y por supuesto transparente. Tengan la seguridad de que no aceptamos como hechos ineluctables la lentitud y falta de articulación entre dependencias encargadas de servir con diligencia y oportunidad a la comunidad universitaria y a la ciudadanía, que no por crónicos vamos a dejar de abordarlos y resolverlos.  Trabajaremos sin descanso para lograr los más altos estándares de eficiencia administrativa, la Universidad a lo largo de su historia ha superado grandes dificultades, esta también la superará.

 

La comunidad universitaria y la sociedad esperan, con toda razón, tener claridad sobre lo que pretendemos realizar, por ello expongo ante ustedes públicamente, los elementos básicos de la propuesta de construcción colectiva con sus correspondientes metas:

 

•Defensa de la universidad pública, con la vinculación y compromiso de todas las fuerzas vivas de la región.

•Toda la energía, de todos los estamentos para concretar los propósitos fundamentales contenidos en el PEI, con énfasis en la organización curricular basada en la interdisciplinariedad, el trabajo académico en verdaderos créditos, la construcción de los proyectos educativos y los planes de investigación y de desarrollo de cada facultad, donde debe estar contemplado el plan de generación de programas de posgrado propios. De este modo los planes de capacitación serán construidos con mucha mayor facilidad, pensando siempre en la primacía del beneficio general.

•Desarrollo de las acciones para cumplir el plan de mejoramiento derivado de la obtención de la Acreditación Institucional, sin lugar a dudas, uno de los logros más importantes en la historia de la Universidad de Nariño.

•Gestión sin descanso para lograr la creación de la sede seccional del Pacifico en Tumaco, como un verdadero hecho para consolidar la paz en nuestro territorio.

•Fortalecimiento de la regionalización.

•Culminación de las obras de infraestructura que se desarrollan en la actualidad.

•Compromiso con la paz y la justicia social desde la academia.

•Decidido impulso a la Asamblea Universitaria y demás escenarios que fortalezcan la democracia universitaria.

•Trabajo concertado, responsable y articulado con los Consejos Superior y Académico para formalizar la planta de empleos y mejorar la condiciones de los profesores catedráticos. Jamás tomaremos decisiones unilaterales y menos aquellas que pongan en riesgo la estabilidad y el futuro de la única universidad pública del Departamento y la única acreditada institucionalmente

 

Quienes de verdad me conocen saben perfectamente que el único poder del que dispongo es el de poder servir y así seguiré trabajando, igualmente conocen que le pongo el alma a todas las acciones que beneficien a la Institución y así seguiré, que ninguna acción que emprendemos pretende perjudicar a alguien, soy un convencido de las bondades de la concertación y del trabajo colectivo, por lo tanto seguiremos en procura de potencializarlo al máximo.

 

Empecé agradeciendo y termino agradeciendo: mil gracias a mi esposa y a mi familia por su incondicional apoyo, saben ustedes que jamás incurriría en un solo acto que pueda ocasionarles vergüenza y que por ninguna razón defraudaré su confianza, pues si bien nunca dudaré de su afecto ustedes serían mis más severos jueces si llegare a defraudar.

 

Gracias a los estudiantes, a quienes admiro, valoro y respeto, ustedes son quienes nos animan e inspiran, ustedes son los pares que me enseñan de manera inmejorable y reciben con enorme calidez lo que puedo aportar en su formación, a ustedes tampoco puedo defraudarlos. Son verdaderos tesoros su independencia, sus inconformismos, sus rebeldías y sus deseos inquebrantables para construir una mejor patria para todos.

 

Gracias a mis colegas docentes, a quienes me han apoyado y quienes no, procuro ser un buen demócrata, por eso los procesos electorales no crean en mi resentimientos o amarguras, todo lo contrario en estos procesos se crece en mí la tolerancia y el respeto por la opinión diversa, no he gastado un solo segundo de mi vida en amarguras o resentimientos por ese motivo, nada provechoso se logra con ello.

 

Gracias a nuestros empleados y trabajadores, son una fuerza de enorme valía, con ustedes y los consejos universitarios espero se pueda formalizar la planta de empleos, actuando con grandeza y mayúscula responsabilidad.

 

Gracias a los Consejos Superior y Académico, para mí fue una verdadera honra trabajar con ustedes, sin su apoyo hubiese sido imposible avanzar. Los Consejos Superior y Académico del periodo inmediatamente anterior son los consejos de la Acreditación Institucional, así quedará registrado en la historia.

 

Gracias a quienes estuvieron trabajando con el máximo esmero al frente de las vicerrectorías,  las jefaturas de sección, decanaturas y direcciones de de departamento, conocí su valor como académicos y como personas, mil gracias por ello.

 

Gracias a quienes a lo largo de la historia han entregado lo mejor de sus vidas y hasta la propia vida para que la Universidad de Nariño sea pública y de calidad, comprometida con su región y la Casa de Estudios más importante en nuestro Departamento.

 

Finalizo con estas frases de Eduardo Galeano, que a mi modo de ver resumen lo que queremos «La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar».

Sigamos caminando compañeros y si se llegaran a acabar los caminos, entre todos los construiremos.

 

Que el año nuevo sea realmente nuevo y realmente bueno porque todos aportamos para que así haya sido.

 

Muchas gracias

 

“Sigamos caminando compañeros y si se llegaran a acabar los caminos, entre todos los construiremos”

 

Carlos Solarte Portilla 

Rector Universidad de Nariño

 

 

 

 

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