En el presente año, Colombia celebra el “Bicentenario de la Independencia” debido a que el 7 de Agosto de 1819 se llevó a cabo la “Batalla de Boyacá”; en dicha confrontación las fuerzas patriotas comandadas por el General Simón Bolívar se enfrentaron a los ejércitos que defendían los intereses de la monarquía española los cuales salieron derrotados. Según la historia oficial, este combate selló la independencia de la Nueva Granada, hoy Colombia.

 

 

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Batalla de Boyacá. pintura Martín Tovar y Tovar.

 

En la guerra magna o de la independencia Pasto jugó un papel preponderante pues luchó desde 1809 hasta 1825 defendiendo “La religión, la Madre Patria y al Amado Fernando VII”, consigna que defendieron desde el mismo momento en que la “Junta Gubernativa Central” conformada por los revolucionarios quiteños invitó al cabildo de Pasto a reconocer la Junta y sumarse al movimiento que buscaría la independencia de España. Durante 15 años los pastusos demostraron una férrea lealtad y una firmeza inquebrantable hacia España, por ello, puedo afirmar que fueron los primeros en defender los supuestos derechos del rey y los últimos en abandonarlo.

 

Con motivo de esta efemérides presentaré a través del periódico virtual de la Universidad (“Udenar Periódico”) una sinopsis histórica relacionada con el comportamiento de Pasto durante el período comprendido entre 1809 hasta 1825. El objetivo es difundir aún más este importante acontecimiento y generar debates sobre varios aspectos que acaecieron en el contexto de la guerra en los ámbitos político, social, económico y cultural de Pasto y de la región.

 

Los interesados en la historia de Pasto y en particular de este periodo siempre se preguntan el porqué de aquel comportamiento tan firme hacia la España monárquica. A mi juicio, esa posición obedeció a variadas causas como: el acendrado fanatismo religioso, la acción de la iglesia y de las autoridades españolas quienes tenían claro que la revolución buscaba la separación de España, por eso, la institución religiosa utilizó el sermón, el púlpito, las pastorales y hasta el confesionario para condenar los postulados y principios que los republicanos pregonaban; por otra parte, encontramos a los terratenientes, mineros, comerciantes y empleados quienes hacían parte de una frondosa burocracia que como fuente proveedora de cargos, prebendas y canonjías les aseguraba una vida tranquila, por eso todos pusieron al servicio de la causa, recursos, armas y donativos en general en defensa de sus intereses personales. Igualmente encontramos a una nobleza tradicionalista y conservadurista que consideraba a la revolución como un peligro para las sanas costumbres, para la moral, para el Estado, pues las ideas liberales, los postulados de la ilustración y la revolución francesa, eran la esencia del laicismo, del pragmatismo, del sensualismo y el utilitarismo que atentaban contra la iglesia y su doctrina.

 

Otra causa que a mi entender radicalizó a los pastusos para luchar contra la independencia “hasta derramar la última gota de sangre”, como lo dijeron, fue la actitud represiva, subvalorativa e insultante de los próceres de la Independencia quienes nunca buscaron distensionar por la vía de la diplomacia y del diálogo el ambiente hostil hacia las ideas republicanas. Las balas, la represión, el castigo al clero, a mujeres y hombres “godos” como los calificaron fue el lenguaje que utilizaron contra un pueblo que estaba convencido de sus ideas.

 

II PARTE: Pasto en el contexto de la guerra de independencia (Contexto Sociopolítico)

 

 

Gerardo León Guerrero Vinueza

Dr. en Historia de América

 

 

 

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Gerardo León Guerrero Vinueza
Licenciado en Ciencias Sociales; Especialista en Historia Social y de la Cultura, Universidad Pablo de Olavide, España; Magister en Administración Educativa, Universidad New México (E.U.); Dr. en Historia de América, Universidad Complutense, Madrid-España; Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Historia del Ecuador; Miembro de Número de la Academia Nariñense de Historia; Ex-Vicerrector Académico, Ex-Vicerrector de Investigaciones, Postgrados y Relaciones Internacionales; Rector Encargado de la Universidad de Nariño; Autor de varios libros sobre Historia Nacional y Regional, Investigador y Docente Jubilado Universidad de Nariño.

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