El 7 de noviembre de 1904 la Universidad de Nariño es fundada por el gobernador Julián Bucheli en un contexto histórico de “posconflicto”, conocido como el Quinquenio de la Concordia (1904-1909), surgido a partir de los tratados de paz que suscribieron liberales y conservadores, conocidos con los nombres de Neerlandia y Wisconsin, acuerdos que pusieron fin a la Guerra de los Mil Días (1899-1902), una de las más devastadoras en la historia nacional.

 

En realidad, esta guerra fue la culminación de 9 guerras civiles de escala nacional que protagonizaron los intereses partidistas en pugna y que se sucedieron a lo largo de la vida republicana de Colombia en el siglo XIX. De ahí que con el lema “Paz, Trabajo y Moralidad”, Don Julián Bucheli, primer gobernador del Departamento de Nariño, en armonía con el espíritu de reconciliación nacional promovida por el Presidente de la República, General Rafael Reyes, soportaba la intención de remplazar en el imaginario colectivo el odio motivado por razones socioeconómicas, ideológicas y partidistas, que se tradujo en atroces guerras fratricidas, por el amor a la laboriosidad, el emprendimiento, el conocimiento y el progreso.

Se trató de un gobernador visionario que, entre su valioso legado de obras y proyectos, concibió a la Universidad de Nariño como el eje de las transformaciones culturales, sociales y materiales a realizarse en pro del desarrollo regional.

 

En estas coordenadas sociohistóricas la naciente Universidad de Nariño estuvo llamada a cumplir un papel antagónico en la superación tanto de los fanatismos ideológicos y políticos como de la pobreza, el ostracismo y el atraso en los que se encontraba sumida la región. Y considerando este punto de partida, es necesario decir que la Alma Mater, en sus 112 años de existencia, nunca ha sido inferior a este enorme reto histórico.

 

Se trata de una historia íntimamente ligada al fomento del conocimiento científico, de las expresiones culturales, del pensamiento crítico y del progreso material con criterios de sostenibilidad medioambiental; a las luchas contra la opresión, la explotación y la exclusión; a las reivindicaciones populares y la conquista y defensa de los derechos civiles y políticos; al posicionamiento social, productivo y político de la mujer y a al favorecimiento de  las causas contra la discriminación de raza, género, credo, condición social, etc.; a la defensa de lo público y de los valores democráticos.

Sus batallas han sido libradas con las armas de la palabra y lo simbólico y con el arsenal del conocimiento, el humanismo y la ciencia

Sus batallas han sido libradas con las armas de la palabra y lo simbólico y con el arsenal del conocimiento, el humanismo y la ciencia, y entre sus grandes logros  han estado la formación de líderes políticos, empresariales, cívicos y comunitarios, y la promoción de la movilidad social y el buen vivir en un contexto ético de equidad e inclusión social y de respeto por la diferencia. El alto reconocimiento de los nariñenses y de los habitantes de las regiones circunvecinas al departamento de Nariño de este gran patrimonio académico y social, refrendan el enorme significado histórico alcanzado por la Universidad de Nariño en su largo siglo de existencia.

 

Hoy en día el país y la región se ven abocados, como en los tiempos de la fundación de la Universidad de Nariño, a conseguir un acuerdo de paz que ponga fin a medio siglo de guerra fratricida. En este contexto, nuestra querida Institución nuevamente enarbola su vocación altruista en favor de los intereses superiores de los nariñenses y los colombianos, al tiempo que ratifica su compromiso por la consolidación de sus funciones misionales, de cara a la construcción de futuro desde el diálogo Universidad-Región para, desde ahí, hacer frente con grandeza a los desafíos del mundo global.

 

 

Fuente:

Texto Institucional 112 Años Universidad de Nariño

 

 

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